El arte de pulir diamantes en bruto. Los equipos que dirigen el rumbo del desarrollo de talento en la NBA
El tope salarial, la más conocida herramienta que emplea la NBA con el objetivo de igualar la competición, obliga a las franquicias a utilizar el dinero disponible con sumo cuidado. Cualquier jugador con talento para jugar en la liga es observado detenidamente por la treintena de equipos, ávidos de baloncestistas de perfil bajo que puedan contribuir en la pista sin demandar un salario desorbitado. Cada centavo es importante, en especial para aquellas escuadras cuya primera unidad permite soñar con no estar de vacaciones llegado junio. El banquillo cuenta con una gran importancia en los playoffs, pese a que las rotaciones suelen emplear un menor número de jugadores que en la temporada regular. Acertar con las piezas complementarias resulta tan gratificante como complicado.
En los tiempos que corren hay más baloncestistas que nunca en posición de hacerse con un hueco en una plantilla. El big data permite a las franquicias estudiar con mayor precisión el perfil y el rendimiento de quienes aspiran a debutar en la mejor liga del mundo. No es el único avance, sin embargo. En 2001 la NBA creó la National Basketball Development League, conocida en la actualidad como NBA G League, permitiendo que los equipos siguieran con mayor detenimiento a aquellos jóvenes que buscaban su oportunidad en la liga. Por otro lado, la interconexión cada vez mayor en el planeta ha llevado a la NBA a abrirse al exterior como nunca antes lo había hecho.
La coyuntura en la que se ha encuadrado la liga a lo largo de esta centuria ha dado lugar, por tanto, a una mayor atención por la captación y el desarrollo del talento. Los San Antonio Spurs fueron el primer referente de ello, enfatizando su reclutamiento en el extranjero. Así, en 1999 aterrizaba en la NBA Manu Ginóbili, procedente de Argentina, aunque su debut debería esperar hasta 2002. Tras él, otros jugadores foráneos que fueron objetivos de Gregg Popovich contaron con carreras importantes en la liga. Desde el inicio del nuevo siglo San Antonio seleccionó a los franceses Tony Parker e Ian Mahinmi, a los brasileños Leandro Barbosa y Tiago Splitter, a los eslovenos Beno Udrih y Goran Dragić, y al argentino Luis Scola.
Gregg Popovich, uno de los mejores entrenadores a la hora de pulir diamantes en bruto (Fuente: San Antonio Express-News)
La perspectiva de captación de talento de la franquicia a través del draft comenzó a variar a finales de la década de los 2000, al poner el foco sobre la NCAA. Desde entonces han sido seleccionados baloncestistas como George Hill, Cory Joseph, Kyle Anderson, Dejounte Murray, Derrick White, Keldon Johnson o Tre Jones.
La grandeza de los Spurs ha residido, en parte, en maximizar el valor de las elecciones, siempre bajas dado el gran rendimiento del equipo en el parqué. Tanto es así que de la quincena de jugadores mencionados ninguno fue escogido antes del pick 26. En el draft, la posición media de este grupo de baloncestistas fue la 32ª.
Varios de los jugadores infravalorados drafteados por los Spurs a lo largo del siglo XXI. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference)
Sin embargo, esta no ha sido la única forma de la que se ha valido la franquicia tejana a la hora de reclutar talento. En San Antonio han sabido aprovechar las oportunidades que el mercado ha presentado, desarrollando a jugadores olvidados por otros equipos. Ejemplo de ello han sido Malik Rose, Bruce Bowen ㅡcuyo impacto real no queda reflejado en las estadísticasㅡ, Fabricio Oberto, Matt Bonner, Gary Neal, Danny Green, Patty Mills, Aron Baynes, Jonathon Simmons, Dāvis Bertāns y Bryn Forbes, entre otros. Dada la dificultad que supone, en la NBA, ser parte de una rotación a tan temprana edad, los de Texas han aprovechado su afiliación con los Austin Spurs, a través de la G League, para desarrollar a sus jóvenes talentos.
Jugadores desarrollados por los Spurs sin ser seleccionados por ellos. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference)
Es innegable la huella dejada por los Spurs en lo que al desarrollo de jugadores respecta. De igual forma, no cabe duda de que han sido los Golden State Warriors quienes han recogido su testigo. En 2011, la propiedad de la franquicia californiana puso en manos de Bob Myers la gerencia del equipo. Su primera decisión fue emplear la undécima elección del draft de dicho año en Klay Thompson, un escolta procedente de Washington State, una universidad de poco prestigio baloncestístico. Desde entonces, el crecimiento del equipo ha sido meteórico. La contratación de Steve Kerr como entrenador, en 2014, ha contribuido notablemente a ello.
Uno de los pilares de los Warriors ha sido el continuismo. Joe Lacob y Peter Guber han sido los propietarios desde 2010 y no han escatimado en gastos con tal de mantener el statu quo del equipo. Myers ha dirigido las operaciones de la franquicia durante doce años, hasta su retirada como gerente general tras la temporada pasada. Por su parte, Steve Kerr iniciará a finales de este mes su décima temporada como entrenador de los Warriors. El núcleo duro en la pista también resiste al paso del tiempo: Stephen Curry, Klay Thompson, Draymond Green y Kevon Looney, todos ellos drafteados entre 2009 y 2015, solo han vestido de azul y dorado a lo largo de sus carreras. La estabilidad, incluso, se puede observar en Mike Dunleavy Jr., sustituto de Myers tras un lustro en las oficinas del equipo.
Bob Myers (izquierda) y Joe Lacob, dos de los artífices del éxito de los Warriors (Fuente: San Francisco Chronicle)
A la hora de captar talento oculto, Golden State no se ha caracterizado por una 'política' en concreto. Una vez llegado el draft, la gerencia general, con Myers a la cabeza, ha priorizado la selección del jugador disponible con mayor potencial a aquel que mejor encaje con el estilo del equipo, o a quien supla de forma más adecuada sus necesidades. Este enfoque, si bien ha reportado verdaderas gemas por pulir, no está exento de errores de bulto. La elección de James Wiseman es paradigmática. En todo caso, un estudio completo de este modelo aplicado a la franquicia sanfranciscana despeja cualquier duda respecto a su éxito. Fue así como aterrizaron en ella, a finales de la primera ronda o a inicios de las segunda, Draymond Green, Kevon Looney y Jordan Poole.
Talentos ocultos hallados por los Warriors. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference)
Una lectura más amplia de las selecciones de Myers durante sus últimos años como general manager de los Warriors solo puede ser hecha con el tiempo. Así, no es justo emitir a día de hoy un veredicto sobre Jonathan Kuminga, Moses Moody, Patrick Baldwin Jr., Gui Santos o Ryan Rollins ㅡtraspasado a Golden State instantes después de ser escogido. En cuanto a la última edición del draft, la primera a las órdenes de Mike Dunleavy Jr., el gerente optó por cubrir las necesidades del equipo, desoyendo los cantos de sirena de talentos de la talla de Cam Whitmore. No obstante, es pronto para considerar esto como un cambio de estrategia.
Por otro lado, los californianos han brillado a la hora de dar oportunidades a jugadores de rol. El rendimiento de varios de ellos fue tal que una vez finalizada su relación contractual con Golden State lograron en otras franquicias mejorar su salario de forma sustancial. Ejemplos de ello son JaVale McGee, Quinn Cook, Gary Payton II, Otto Porter Jr. y Donte DiVincenzo.
Jugadores que han mejorado su contrato tras su rendimiento en los Warriors. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference y Spotrac)
Sin embargo, ninguno se ha convertido en una pieza tan fundamental como lo ha hecho Andrew Wiggins. Acostumbrado a las comparaciones con Michael Jordan desde pequeño, el alero canadiense nunca logró estar a la altura en Minnesota. En febrero de 2020 los Warriors no dudaron en desprenderse de D'Angelo Russell ㅡllegado al equipo medio año antes, procedente de los Nets, como parte del sign-and-trade que llevó a Kevin Durant a Brooklynㅡ para hacerse con los servicios de Wiggins y, de paso, obtener una elección de primera ronda del draft del año posterior ㅡcon ella fue escogido el ya mencionado Kuminga. Con todo, Golden State se ha establecido como una de las franquicias con mayor atractivo para aquellos jugadores que quieran mostrar a la liga su valor.
Por su parte, en el único equipo canadiense de la NBA un nuevo enfoque a la hora de captar y desarrollar talento vino dado, como en el caso de los Warriors, tras un cambio en la estructura directiva. Masai Ujiri fue nombrado general manager de Toronto en mayo de 2013, semanas después de recibir el premio al Ejecutivo del Año. Su labor al frente de la dirección de los Denver Nuggets fue reconocida no solo por la prensa especializada sino también por la propiedad de los Raptors, ofreciéndole 3 millones de dólares anuales durante un lustro. Ujiri, consciente de que su reciente éxito no se debía a constituir un ejército de un solo hombre, se apresuró en nombrar como director de ojeo a Dan Tolzman, quien había hecho las veces de coordinador de dicha actividad en Denver. Comenzó así a fraguarse una relación que dura a día de hoy, con Ujiri como vicepresidente del equipo y Tolzman como asistente del general manager.
El vicepresidente de los Toronto Raptors, Masai Ujiri (Fuente: The Boston Globe)
Una de las virtudes de los Raptors ha sido la de contar con entrenadores cuya visión respecto al desarrollo de talento ha coincidido con la de la gerencia. Ni Dwane Casey ㅡ2011-2018ㅡ ni Nick Nurse ㅡ2018-2023ㅡ titubearon a la hora de garantizar minutos a los jóvenes de la plantilla, siendo conscientes de que ningún entrenamiento es tan eficaz como enfrentarse a los mejores jugadores del mundo. Arropados por estrellas como DeMar DeRozan, Kyle Lowry o Kawhi Leonard, las nuevas incorporaciones fueron liberadas de toda presión y contribuyeron al éxito de Toronto en la pista tras la llegada de Ujiri: Casey salió victorioso del 64% de sus partidos como entrenador, mientras que Nurse ganó un 58% de ellos.
La realidad de la franquicia, no obstante, no se limita a estas acciones y se compone de numerosos hechos con su cota de importancia. Ujiri, criado en Nigeria, se ha convertido en toda una figura de referencia para jugadores negros. Es, además, un excelso motivador, faceta que le ha ayudado, en especial, a la hora de animar a Pascal Siakam a acallar todas las voces críticas, desde ojeadores hasta aficionados. A su lado, Tolzman ha aportado su talento a la hora de hallar potencial hasta debajo de las piedras. Por su parte, Maple Leaf Sports & Entertainment, la compañía propietaria de la franquicia, no ha dudado en apoyar económicamente las necesidades del equipo, especialmente a la hora de invertir en los Raptors 905, la escuadra afiliada a Toronto en la G League.
El conjunto de la liga de desarrollo se ha convertido en un pilar fundamental de la franquicia canadiense. El equipo entrena y juega como local en Mississauga, ciudad a las afueras de Toronto. El hecho de ubicarse a poco más de media hora de la capital de la provincia de Ontario permite a los jugadores de los Raptors 905 crear un vínculo con los baloncestistas de la NBA. Tal es la relevancia de la escuadra de la G League que tanto Fred VanVleet como Pascal Siakam, vencedores del campeonato en 2017, jugaron un papel crucial en la consecución del primero anillo de los Raptors, en 2019.
El acopio de talento llevado a cabo por la franquicia de Ujiri ha partido de una política de ojeo centrada en jugadores poco atractivos para otras franquicias o descartados por las mismas. Esta ha sido aplicada tanto al draft como a la agencia libre, aprovechando en especial los contratos duales. VanVleet y Siakam son los grandes éxitos de un equipo que ha desarrollado a piezas como OG Anunoby o Norman Powell. Además, la institución canadiense ha potenciado a hombres como Chris Boucher o Precious Achiuwa, cuya presencia en sus anteriores franquicias había sido harto menor.
Jugadores descubiertos por los Raptors. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference)
Los Raptors recuerdan a los Oakland Athletics de Billy Beane, del 'Moneyball'. Ujiri, arma de doble filo en mano, no desecha jugadores por aquello que no pueden hacer en la cancha, los contrata por aquello en lo que destacan. Podría haber descartado a VanVleet por su corta estatura, pero le dio una oportunidad por su capacidad para comandar al equipo. No hubiera sorprendido en caso de rechazar a Boucher por su poca presencia en la pintura, pero confió en su capacidad atlética. Las críticas de los ojeadores han sido una constante en el proceso de maduración de varios de los jugadores de la franquicia: VanVleet era muy bajo, Boucher era muy delgado y Davis debería haberse dedicado al fútbol americano; han sabido sobreponerse.
Hoy por hoy corren otros tiempos en Toronto. VanVleet y Powell no están. Siakam y Anunoby protagonizan numerosos rumores de traspaso. Nick Nurse ha sido reemplazado por Darko Rajaković, que debutará como entrenador jefe de una escuadra comandada, ahora, por Scottie Barnes. Christian Koloko, pívot de segundo año, destaca entre los jóvenes que intentarán hacerse un hueco. Son los bases Javon Freeman-Liberty y Markquis Nowell ㅡcuyo parecido con VanVleet es evidenteㅡ, y los interiores Makur Maker y Mouhamadou Gueye. Ellos son la savia nueva de los Raptors de Rajaković, los continuadores de una tradición, la de optar por jugadores que destacan por su capacidad atlética, que ha llevado a los canadienses a ser vistos como los Spurs de la Conferencia Este.
Miami es otro enclave en el que proliferan, año tras año, jugadores talentosos que fueron descartados por numerosas franquicias. El éxito del único equipo floridano campeón de la NBA parte, de forma innegable, de su organigrama, uno que ha permanecido imperturbable al paso del tiempo. Pat Riley, presidente de los Heat, llegó a la franquicia en 1995 haciendo las veces de entrenador y de máximo dirigente. Andy Elisburg, actual vicepresidente y gerente general, ha servido a los intereses de Miami desde 1988. Erik Spoelstra, hoy entrenador, fue contratado en 1995 como coordinador de vídeos, ascendiendo con tesón en la pirámide de los Heat. Brian Hecker, Adam Simon y Ched Kammerer, otros miembros de gran relevancia, también cuentan por décadas su estancia en la franquicia de Florida. Incluso en el vestuario el miamense Udonis Haslem ejerció un papel fundamental durante veinte años, hasta anunciar su retirada en el pasado julio.
Pat Riley, figura clave en la creación de la 'cultura Heat' (Fuente: NBA)
Cuando Riley aterrizó en Miami, lo hizo con la promesa de ser su presidente y su entrenador. Las llaves de la franquicia le fueron entregadas y, desde entonces, hizo de los Heat su cortijo. Es por ello que la organización floridana rezuma su filosofía. Riley nunca ha presentado reparos a la hora de traspasar por estrellas de la liga. En la mayor parte de los casos, esta política supone la asunción de onerosos contratos y la pérdida de elecciones de draft. De esta forma, captar jugadores libres, descartados y cuyas demandas salariales sean modestas se ha convertido en una forma de supervivencia. El desarrollo de talento es causa y consecuencia de los logros de la franquicia.
Riley ya había demostrado su talento a la hora de encontrar gemas en su etapa como entrenador de los New York Knicks. En 1991, año en el que debutó en el banquillo de la Gran Manzana, firmó a Anthony Mason, ala-pívot que había jugado 24 partidos entre Nets y Nuggets, previo paso por la liga turca. Diez años después, con 34 y a las órdenes de Riley en Miami, fue seleccionado para el All-Star. También confió en John Starks, excelso anotador no drafteado cuyo nivel elevó hasta que le valiera para ser convocado para el partido de las estrellas, en su caso en 1994; igual que Mason, para asentarse en la NBA el escolta primero tuvo que buscarse la vida en ligas como la CBA y la WBL, tras disputar 36 partidos con los Warriors.
Tras leer cuanto se ha expuesto anteriormente, no debería sorprender que desde le llegada de Riley a Miami los Heat nunca hayan seleccionado a dos jugadores en la primera ronda de un mismo draft. Además, tan solo en 17 de las 29 ediciones han escogido en dicha ronda, con tres de dichas elecciones siendo traspasadas durante el propio draft o inmediatamente después de finalizar el mismo. Dicho de otro modo, cada dos años la plantilla de Miami cuenta con un nuevo integrante procedente de una elección de draft de la propia franquicia.
Tampoco debería causar asombro que la organización floridana se haya convertido, durante la pasada campaña, en el único equipo de la historia en tener un balance de victorias y derrotas superior al 50% empleando a cinco o más jugadores no drafteados en un mínimo de 65 partidos. Una plantilla que, por cierto, alcanzó las Finales de la NBA gracias a la contribución de un total de nueve jugadores no drafteados: cinco en su rotación, otros dos en la plantilla y otro par gracias a los contratos duales. No es cuestión de suerte y por ello no debe recordarse como una mera anécdota: la gerencia de los Miami Heat da una verdadera clase magistral y el resto de la NBA parece no querer escuchar.
El continuismo de los Heat lo ejemplifica a la perfección Erik Spoelstra (Fuente: GQ)
El modus operandi de Miami parte de la idea de ser un equipo competitivo cada año. Por ello, la franquicia de Florida se esfuerza por encontrar talento en cualquier lugar. No tienen miedo a buscarlo fuera de su organización, en los afiliados de la G-League de otros equipos de la NBA. Miami se comporta como un buitre, aunque no emplea a los Sioux Falls Skyforce, su homónimo en la liga de desarrollo, con tanto ahínco como otras franquicias. Los Heat conforman, además, una organización que destaca por su ecuanimidad a la hora de conceder oportunidades a sus jugadores. Es por ello que no tienen reparos a la hora de finalizar contratos duales de baloncestistas que no rinden para reemplazarlos por otros.
El personal de desarrollo de jugadores de Miami se implica como el que más en su cometido. No solo se encarga de identificar y captar talento, sino también de elevar su nivel de forma que esos hombres se conviertan en piezas útiles para la plantilla. Spoelstra cuenta con un círculo cercano sumamente cerrado, de forma que la toma de decisiones es ágil. El entrenador, famoso por capacidad de adaptación, insufla confianza a cada uno de sus jugadores. Es, además, una persona cercana a su plantilla, mostrándose muy atento a los asuntos personales de sus integrantes.
Ejemplo de cuánto destacan los Heat a la hora de mejorar a los jóvenes. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference)
Con todo, los Heat se han granjeado la fama de desarrollar el talento mejor que nadie. Fue ese prestigio lo que llevó a Caleb Martin a firmar con el equipo de Florida. Fue también lo que motivó la llegada de Duncan Robinson a Miami. Un Robinson que entró al Draft de 2018 sabiendo no iba a ser seleccionado pero que, pese a ello, mantuvo una larga conversación, sobre detalles técnicos del baloncesto, únicamente con un entrenador: Erik Spoelstra.
Toda la información mencionada muestra una realidad innegable, una verdad arrolladora, sobre el proceso de actuación de los Miami Heat ante el talento. Pocas franquicias se presentan tanto o más democráticas que ella en cuanto a la procedencia de los baloncestistas atraídos se refiere. Tal y como se ve en la siguiente tabla, tan solo Caleb Martin y Cole Swider han llegado al equipo floridano desde otra franquicia ㅡaunque, en su caso, habiendo tenido un papel residual. Por su parte, Hassan Whiteside ㅡLíbano y Chinaㅡ, Rodney McGruder ㅡHungríaㅡ y Haywood Highsmith ㅡAlemaniaㅡ tuvieron que abandonar los Estados Unidos después de finalizar su etapa universitaria para jugar en alguna liga profesional tras ver que, en ese momento, no tenían hueco en la NBA.
Cuando se trata de hallar talento a bajo coste, nadie lo hace mejor que los Heat. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference)
Miami da minutos a jugadores infravalorados. Llegados a este punto parece innecesaria la articulación de esta frase. Pero, lo cierto, es que debe finalizar este análisis del equipo de Pat Riley señalando que esos mismos baloncestistas han sido en la mayoría de ocasiones, desde el instituto, vistos por encima del hombro. Únicamente un tercio de los jugadores de la tabla eran considerados uno de los cien mejores jóvenes de high school de su camada; entre los mejores cincuenta solo tuvieron cabida Cole Swider ㅡpuesto 39ㅡ y Derrick Jones Jr. ㅡpuesto 43. Por su parte, hasta tres chicos ingresaron en el baloncesto universitario de la mano de centros educativos que competían en la División II o III de la NCAA: Duncan Robinson ㅡun año en Williamsㅡ, Max Strus ㅡdos años en Lewisㅡ y Haywood Highsmith ㅡcuatro años en Wheeling. En última instancia, solamente Duncan Robinson ㅡMichiganㅡ, Ömer Yurtseven ㅡGeorgetownㅡ y Cole Swider ㅡSyracuseㅡ se declararon elegibles para el draft tras salir de una universidad de renombre. Cuando se trata de trazar y ejecutar un plan de desarrollo de talento, nadie en la NBA lo hace mejor que los Heat.
Finalmente, otra estrategia a la hora de destapar todo el potencial de un jugador es la que han emprendido, de forma reciente, los Lakers. Las llegadas de LeBron James, en 2018, y de Anthony Davis, en 2019, han comprometido una porción importante del espacio salarial del equipo. Por ello, los angelinos han tenido que acudir a la agencia libre en busca de jugadores asequibles en el plano salarial, aunque también se han valido de los traspasos y del draft.
Rob Pelinka, general manager de los Lakers (Fuente: Los Angeles Times)
En el mercado han adoptado una estrategia inteligente a la hora de ofrecer contratos: los californianos presentas ofertas de dos años, siendo el segundo opcional y dando al jugador la capacidad de escoger continuar en el equipo en la segunda temporada o rescindir unilateralmente la vinculación con la franquicia una vez transcurrida la primera campaña. Es así como los angelinos han asegurado, este verano, las contrataciones de D'Angelo Russell, Christian Wood, Jaxson Hayes y Cam Reddish. Esta clase de movimientos es un win-win en toda regla, ya que dota al equipo de flexibilidad salarial toda vez que permite a los jugadores tener cierta seguridad financiera en el corto plazo con la esperanza de que su rendimiento en la cancha se traduzca en ofertas en la agencia libre en el medio plazo. Los Phoenix Suns han emulado este enfoque durante este mercado estival, empujados por un margen de maniobra sumamente limitado en el plano económico.
Más allá de sus errores, lo cierto es que los Lakers han sabido encontrar verdaderas gangas. La franquicia californiana, amparada por su atractivo geográfico y por el hecho de contar con LeBron James ㅡy también con Anthony Davisㅡ en la plantilla, se ha convertido en un destino popular entre aquellos jugadores que buscan demostrar de lo que son capaces. Este hecho es especialmente notable entre jóvenes baloncestistas cuyas expectativas, tras ser seleccionados en el draft pocos años atrás, no han llegado a alcanzar. Los Lakers son vistos como un trampolín donde revitalizar carreras de jugadores cerca de la deriva, donde revalorizarse de cara a conseguir un gran contrato. Lo han demostrado con Malik Monk, con Troy Brown Jr., con Rui Hachimura, etc. Parece ser que seguirán portando esta etiqueta en tanto que sean un equipo competitivo. Dicho de otro modo, su capacidad de atraer a jugadores jóvenes y baratos mediante contratos cortoplacistas seguirá vigente en tanto que LeBron se mantenga en la franquicia.
Jugadores que han mejorado su contrato tras su rendimiento en los Lakers. Fuente: Elaboración propia (con datos de Basketball-Reference y Spotrac)
Concluyendo, estos son los equipos que mejor trabajan el talento joven que llega a la liga. Su mérito no reside tan solo en potenciar a los jugadores sino en descubrirlos, en darles oportunidades y confianza cuando nadie lo ha hecho, y en exprimir todo su potencial. Es una relación bilateral, en la que equipo y jugador obtienen un beneficio, además de un trayecto en el que la franquicia acompaña al joven, dándole las herramientas necesarias para mostrar sus cualidades. Es el baloncestista, en todo momento, el protagonista. Conocedor de ello, el jugador tiende a escoger a estos equipos cuando la elección está en sus manos. El paradigma no cambiará mientras las demás franquicias sigan trabajando a rebufo de San Antonio, Golden State, Toronto, Miami y Los Angeles Lakers.






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