Si algo me ha enseñado la NBA desde que llevo siguiéndola es que el esfuerzo y la constancia pueden superar al talento. Es por ello que, en muchas ocasiones, me gusta seguir el desarrollo de los jugadores hasta convertirse en estrellas antes que fijarme en aquellos que ya están asentados. Además, hay una gran variedad de caminos para llegar a ser un gran jugador: el elegido pronto en el draft que necesita años y paciencia para mostrar sus virtudes, el seleccionado a finales de la primera ronda o en la segunda y del que se espera poca cosa, el que no fue escogido, el que aterrizó en la liga desde Europa u otras competiciones, el que se ganó su puesto desde lo más profundo de la G League, etc. Este artículo está encabezado por Devin Vassell, el joven que, volando bajo el radar de las grandes estrellas emergentes, creo que está en mejor posición de cara a lograr el respeto y la admiración de los aficionados al baloncesto. Aún así, hay otros nombres que también son mencionados después de ...
Artículo 34: Hago lo que quiero, cuando quiero y como me da la gana