El sistema de draft que conocemos hoy en día difiere del original. A lo largo del tiempo ha evolucionado y todos los cambios que ha sufrido han moldeado su formato actual: dos rondas con treinta elecciones cada una. Cada año, por tanto, se escogen sesenta jugadores por edición.
Sin embargo, entre 1947 y 1973 eran seleccionados todos los jugadores disponibles. Esto provocaba ediciones cuya cantidad de jugadores escogidos era dispar. En 1974 la NBA limitó el número de rondas por draft. Desde entonces fue recortando la cuantía de las mismas hasta 1989, primer año en el que solo se celebraron dos rondas.
De esta forma, cada draft celebrado entre 1947 y 1988 contó con una cantidad total de selecciones notablemente elevada. Muchos de estos jugadores no debutaban en la liga o pasaban por ella con gran pena y nula gloria. Algunos, honrosas excepciones, lograron hacerse un hueco en la liga e incluso llegaron a convertirse en piezas fundamentales en sus equipos.
Esta clasificación reúne a los que, a mi juicio, han sido los cinco mejores jugadores no seleccionados entre los sesenta primeros en su draft. Los criterios principales han sido las distinciones individuales, la contribución a la liga, los partidos y temporadas totales, y el PER. Algún deportista ha quedado fuera por motivos como disputar pocos partidos o hacerlo en el ocaso de su carrera. Por tanto, la calidad individual no ha sido un factor diferencial.
Escoger tan solo a cinco jugadores, de una preselección de 17, no ha sido sencillo. Como mención honorífica, a continuación queda por escrito ㅡen orden alfabético y con su año de draft entre paréntesisㅡ la docena de baloncestistas que no han pasado el corte: James Donaldson (1979), Mario Elie (1985), Jack George (1953), George Johnson (1970), George King (1950), Šarūnas Marčiulonis (1987), Steve Mix (1969), James Silas (1972), Adrian Smith (1958), Randy Smith (1971), Sedale Threatt (1983), Spud Webb (1985).
5. Charlie Scott (1970)
Fuente: Valley of the Suns
Abre el ranking uno de los guards más destacados de la década de 1970. En 1967 Charlie Scott hizo historia al convertirse en el primer atleta afroamericano en recibir una beca de la Universidad de North Carolina (UNC) ㅡaquella por la que pasaron, años después, jugadores como Michael Jordan. Entrenados por el archiconocido Dean Smith, los Tar Heels llegaron dos veces a la Final Four del torneo de la NCAA con Scott como líder. De forma paralela, el escolta obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1968.
Los Boston Celtics lo escogieron en el Draft de 1970, siendo el cuarto pick de la séptima ronda ㅡel 106º jugador seleccionado. Sin embargo prefirió enrolarse en la ABA, de la mano de los Virginia Squires. En dicha liga permaneció dos años y en el segundo de ellos coincidió con Julius Erving.
Su primera temporada completa en la NBA fue la 1972-73, jugando para los Phoenix Suns. A la franquicia de Arizona llegó como estrella de la ABA, cumpliendo con las expectativas al ser elegido para tres All-Star de forma consecutiva ㅡentre 1973 y 1975. En 1975 fue traspasado a Boston, logrando el anillo en su primera año con los Celtics. Tras dos campañas y media en el equipo de Massachusetts fue enviado a los Lakers, donde permaneció hasta finalizar el curso 1977-78. De forma posterior firmó con los Nuggets, equipo en el que se retiró tras dos años.
Scott fue un destacado escolta que también podía jugar de base. Ha sido descrito como un adelantado a su época, un jugador cuyos casi dos metros le conferían una importante ventaja sobre sus defensores. La rapidez y la capacidad para tirar desde lejos eran sus mejores armas. Disputó 560 partidos en 9 temporadas en la NBA, promediando 17,9 puntos, 4,8 asistencias, 3,6 rebotes y 1,2 robos por partido. En 2018 ingresó en el Salón de la Fama del Baloncesto, gracias a su contribución a este deporte.
4. Michael Adams (1985)
Fuente: NBA
Sin abandonar el perímetro, la cuarta posición de esta lista está ocupada por un base. Tras una sólida carrera universitaria en Boston College, Adams fue seleccionado por los Sacramento Kings con el decimonoveno pick de la tercera ronda de 1985, siendo el 66º jugador. En la franquicia californiana no gozó de los minutos que necesitaba para desarrollar su juego y tuvo que esperar dos años, tras aterrizar en Denver ㅡprevio paso por Washingtonㅡ, para convertirse en titular.
Su estilo de juego, especialmente preocupado por el ataque, encajaba con la idea de baloncesto que profesaban los Nuggets de finales de la década de 1980. La franquicia de Colorado supo ver el potencial que amagaba Adams, un base de 1,78 metros y 73 kilos al que habían mirado por encima del hombro muchos equipos. El egresado de Boston College devolvió la confianza depositada en él con cuatro temporadas a un alto nivel, destacando su última en Denver, la 1990-91, en la que promedió 26,5 puntos y 10,5 asistencias por partido.
El base dejó los Nuggets para jugar en Washington, nuevamente, permaneciendo tres años en la franquicia capitalina. Con 29 años, en la temporada 1991-92, logró disputar su primer y único All-Star. Adams se retiró en 1996, tras 50 partidos con los Charlotte Hornets repartidos en dos temporadas.
La estrella universitaria de los Eagles de Boston College contaba con un físico poco apto para especializarse en tareas defensivas. Por ello, se hizo un hueco en la liga gracias a su aportación en ataque. La de pasador fue posiblemente su faceta más depurada, en la que sobresalía gracias a su visión de juego y su inteligencia. Por otro lado, su ausencia de juego en el poste la suplió con su habilidad para finalizar en la pintura. Provocaba faltas con cierta facilidad y era un notable anotador de tiros libres ㅡ84,9% de acierto en su carrera.
Fue, además, uno de los primeros grandes tiradores de tres de la historia de la NBA, pese a contar con una de las peores mecánicas que se recuerdan. En sus cuatro temporadas en Denver lideró la liga en triples intentados y en dos de ellas ㅡ1988-89 y 1989-90ㅡ fue el máximo anotador de tres. Con 79 encuentros, llegó a ostentar la marca de más partidos consecutivos encestando un mínimo de un triple.
El balance de Michael Adams en la NBA es excelente para un jugador de su tamaño. En 11 temporadas disputó un total de 653 partidos. En ellos promedió 14,7 puntos, 6,4 asistencias, 2,9 rebotes y 1,7 robos, anotando un 33,2% de los triples que lanzó. Además, finalizó su carrera con un PER de 16.53. Su única distinción individual fue acudir al All-Star de 1992, aunque su ausencia en el de 1991 es una de las más controvertidas que se recuerdan.
3. Bill Laimbeer (1979)
Fuente: Vintage Detroit
La medalla de bronce ficticia se la lleva, en esta ocasión, Bill Laimbeer. Este destacado pívot de la década de 1980 nació en Boston pero se crió entre Chicago y la californiana Palos Verdes Estates. Tras jugar baloncesto universitario en Notre Dame, los Cleveland Cavaliers lo seleccionaron con el 21º pick de la tercera ronda del Draft de 1979.
La franquicia de Ohio, sin embargo, quería que Laimbeer se foguease en el baloncesto profesional antes de dar el salto a la NBA. Es por ello que la temporada 1979-80 la disputó en las filas del Pinti Inox Brescia, equipo recién ascendido a la Serie A1 italiana. En el país mediterráneo, donde aterrizó junto con Marc Iavaroni, logró liderar a la escuadra lombarda hasta el sexto puesto en la clasificación, disputando la postemporada.
Laimbeer retornó a Estados Unidos y debutó en la liga de la mano de los Cavaliers. En Cleveland jugó una temporada y media, ya que en febrero de 1982 fue traspasado a Detroit. Desde entonces, su carrera despegó. El pívot se convirtió en el alma de los Pistons, siendo una pieza fundamental en el engranaje de los Bad Boys. En la "Motor City" permaneció hasta la temporada 1993-94.
Los años de mayor éxito individual de Laimbeer en la liga se dieron en su primer lustro con los Pistons. Fue entonces cuando se le seleccionó para cuatro All-Star ㅡ1983, 1984, 1985, 1987ㅡ y cuando lideró la liga en rebotes por partido ㅡ1985-86. A finales de la década de 1980 llegaron los años de éxito colectivo y el pívot fue en dos ocasiones campeón de la NBA. Desde entonces su carrera cayó, de forma inevitable, debido a su edad.
Bill Laimbeer no era el prototipo de pívot que abundaba en la liga. Era un gran reboteador y un buen defensor, sí, pero también destacaba por su muñeca. Es considerado por muchos el primer gran pívot triplista ㅡse retiró con un 32,6% de acierto desde la línea de tres. Además, era de hierro y apenas se lesionaba. Sin embargo, por lo que más se le recuerda ㅡpara sorpresa de nadieㅡ es por su juego sucio, por provocar peleas, por simular faltas y, en definitiva, por ser un verdadero bad boy. Tales eran sus actos que se granjeó el apodo de "Príncipe de la Oscuridad".
En el momento de su retirada Laimbeer amasaba 1068 partidos disputados, repartidos en 14 temporadas. Promedió 12,9 puntos, 9,7 rebotes y 2 asistencias, con un 49,8% de acierto en tiros de campo y un 83,7% en tiros libres. Poco más de un año después de su retirada los Pistons, franquicia de la que es el máximo reboteador histórico, retiraron su número, el 40.
2. Mark Eaton (1982)
Fuente: NBA
Segunda posición para el pívot originario de Inglewood, California. Curiosamente, la misma ciudad que vio nacer a Becky G ㅡdos personas totalmente diferentes; el mundo es un pañuelo. Venido al mundo en 1957, Eaton creció interesado en el waterpolo. Ya en su último año en el instituto medía 2,11 metros, pero el jugador reconoció, mucho tiempo después, que no tenía coordinación y que sus entrenadores no sabían cómo entrenarle para que supiera jugar en la pintura.
El joven californiano se graduó, en 1975, con 18 años y se mudó a Arizona para estudiar con el objetivo de ser mecánico, siguiendo los pasos de su padre. Poco tiempo después, diploma en mano, retornó a sus orígenes y comenzó a trabajar en la reparación de automóviles, en Anaheim. Un buen día, sin saberlo, hubo de arreglar el coche de Tom Lubin, profesor de química en Cypress College y asistente de su equipo de baloncesto universitario. El maestro no tardó en ver el potencial de Eaton. Desde luego tenía buen ojo para el talento baloncestístico, ya que años atrás había identificado a Swen Nater. Lubin, finalmente, convenció a Eaton para que, en 1978, comenzase a jugar para su universidad.
Al acabar su primer año en Cypress fue seleccionado por los Phoenix Suns con el pick 19 de la quinta ronda del Draft de 1979. Sin embargo, Eaton continuó una temporada más en dicho college menor. Al finalizar su segunda temporada, el pívot decidió enrolarse en la prestigiosa UCLA, disputando dos campañas en el sistema de la NCAA. Sin embargo, su paso por la universidad angelina se saldó con treinta partidos disputados, ninguno de ellos como titular, con unos promedios de 1,8 puntos, 2,4 rebotes, 0,9 tapones y 1,3 faltas en 6,5 minutos por encuentro. Su pobre participación en UCLA acabó por decepcionarle pero Wilt Chamberlain, en una charla privada, logró mostrarle el camino a seguir, aconsejándole que se centrase en aportar en la pista aquello que mejor hacía: proteger la pintura, rebotear y dejar que los demás liderasen el ataque.
Tras finalizar su periodo universitario, Eaton despertó poca atención entre las franquicias de la NBA. Fue por ello que llegó a pagar por estar a prueba en distintos campus. No obstante, de forma inicial solo recibió ofertas para jugar en Israel y en Mónaco. Finalmente, los Jazz apostaron por él en el Draft de 1982, utilizando en el pívot el pick 3 de la cuarta ronda. Mark Eaton, 72ª elección de 1982, por fin llegó a la liga. Tenía 25 años. Su año de debut, la temporada 1982-83, fue el único en el que partió como suplente y tan solo 18,9 minutos por partido le bastaron para promediar 3,4 tapones.
Abandonó la NBA en 1993, tras estar toda su carrera en la franquicia de Utah. Su impacto en ella fue tal que su número, el 53, fue retirado por los Jazz. En 875 partidos, jugando 28,8 minutos de media en cada uno de ellos, logró 6 puntos, 7,9 rebotes y 3,5 tapones. Llegó a disputar un All-Star, pero destacó, sobre todo, por su faceta como defensor. Así, fue dos veces mejor defensor de la temporada, fue incluido en tres ocasiones en el mejor quinteto defensivo y en dos en el segundo mejor, lideró la liga en tapones por partido en cuatro temporadas y a día de hoy sigue ostentando el récord de más tapones por partido en una única temporada ㅡ5,6, en la 1984-85ㅡ y de más tapones por partido en la carrera como jugador ㅡ3,5.
1. Jim Pollard (1947)
Fuente: Los Angeles Times
Algo debe tener la ciudad de Oakland para que en ella se hayan criado tantas leyendas de la liga. La primera de ellas fue, sin duda, Jim Pollard, la 62ª elección del Draft de la BAA de 1947. Sin embargo, en verano de ese mismo año los Chicago Stags renunciaron a sus derechos. De esta forma Pollard, con 25 años y tras ver su carrera universitaria truncada por la segunda guerra mundial, se unió a los Minneapolis Lakers, franquicia recién nacida en el seno de la National Basketball League (NBL).
En la NBL los del estado de Minnesota permanecieron tan solo un año, suficiente para proclamarse campeones. Desde la temporada 1948-49, los Lakers pasaron a formar parte de la BAA, embrión de la NBA. Pese al cambio de competición, el gen ganador del equipo permaneció inmutable. De esta forma, la franquicia se convirtió en campeona de la liga en cinco de sus primeras seis ediciones: 1949, 1950, 1952, 1953, 1954. Hasta su retirada, tras la campaña 1954-55, Pollard jugó un papel crucial en los éxitos de su equipo.
Siete temporadas en la liga bastaron al alero de los Lakers para convertirse en una leyenda de la NBA, a la que entró con 26 años. Eran otros tiempos, años de lesiones que acababan con carreras y de servicios militares en frentes asiáticos. Tras 438 partidos, Pollard promedió 13,2 puntos, 7,8 rebotes y 3,2 asistencias. Su PER, de 18,39, es bastante superior al de cualquier jugador de esta lista. También era otra época en cuanto al estilo de juego ejercido, de modo que resulta difícil comparar estas medias con las actuales. Hoy en día, el alero de Oakland aportaría alrededor de 17,6 puntos por partido, ajustando sus números a la anotación de la actualidad. Más allá de las cifras, participó en cuatro All-Star y fue miembro, en dos ocasiones, tanto del primer como del segundo equipo de la NBA. Por último, es el único jugador seleccionado tras el pick 60 en ser miembro del Salón de la Fama por sus contribuciones como jugador en la NBA.





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