El pasado jueves se dibujaba como el último día para que las franquicias pudiesen reforzar -o debilitar- sus plantillas mediante traspasos. Había muchos frentes abiertos y el de los Golden State Warriors no era peccata minuta. Estamos hablando, al fin y al cabo, del actual campeón. Los californianos habían pasado por una multitud de situaciones inesperadas a lo largo de estos meses de competición y existía la sensación de que el plantel debía ser mejorado.
Los meses que han seguido al final de la pasada campaña no han sido sencillos para el equipo que gestiona Bob Myers. Los Warriors han superado, con diferencia, el límite salarial y pagan la tasa más gravosa del impuesto de lujo. Por ello, durante el verano pasado no pudieron renovar a jugadores como Gary Payton II u Otto Porter. Por suerte para Golden State, varios jóvenes con un gran potencial parecían listos para dar un paso adelante. Sin embargo, tan solo Jonathan Kuminga ha logrado asentarse en la rotación de Steve Kerr.
Desde luego, no se ha seguido el guion que había planificado la franquicia. El equipo, aún con un Curry pletórico y una digna contribución de los Thompson, Green y compañía, debía tomar una decisión antes de la fecha límite para realizar traspasos: esperar la explosión de sus jóvenes o reforzar la plantilla para intentar ganar de nuevo el anillo.
Myers optó por la segunda. El general manager envió a James Wiseman a Detroit a cambio de Saddiq Bey y Kevin Knox. Bey fue jugador de los Warriors durante minutos, hasta que fue traspasado a Atlanta por cinco elecciones de segunda ronda. Algunos minutos más permaneció Knox, de forma virtual, en la plantilla de Golden State, hasta que fue intercambiado, junto con esas cinco elecciones, por Gary Payton II. En resumen, Myers se deshizo de Wiseman, un jugador aún verde aunque con bastante potencial, para recuperar a GP2, descontento en los Portland Trail Blazers.
Gary Payton II ha vuelto a la franquicia en la que se hizo un nombre en la liga. (Fuente: Sky Sports)
Multitud de analistas de gran importancia se apresuraron a dar su veredicto respecto al trueque. Sin embargo, como de costumbre, lo hicieron desde un punto de vista deportivo. Desde la óptica del rendimiento, lo cierto es que Payton no es más que un jugador de rol, aunque uno de los mejores que podría haber aterrizado en San Francisco. No pienso que Myers se fijara, de forma exclusiva, en las prestaciones en la cancha del guard a la hora de analizar si debía lograr su traspaso. Desde luego, no creo que se centrara en eso cuando finalmente accedió a mantener la vigencia del intercambio pese a que el jugador no superó el reconocimiento médico.
Hay algo más allá del rendimiento. Algo que, como aficionados, tendemos a olvidar. Hay un límite salarial que cumplir. Hay una restricción económica que puede poner en jaque el futuro de las franquicias. Los Warriors, pese a sentirse más o menos cómodos pagando el impuesto de lujo, han decidido aliviar la carga impositiva.
No debe de haber sido una resolución sencilla porque el coste de oportunidad ha sido perder a un talento como James Wiseman. Sin embargo, por dura que pueda parecer, se ha tomado la decisión adecuada. Los Warriors draftearon al pívot pese a su estilo de juego, buscando más opciones y variantes, pero una serie de infortunios, entre ellos varias lesiones, han impedido a Wiseman destapar todo su potencial. El próximo mes cumple -tan solo- 22 años y en Detroit buscará la redención, dado que en la franquicia de California no ha dado un nivel suficiente ni se ha adaptado al estilo de juego del equipo.
Según Forbes, Golden State es la franquicia más valiosa de la NBA. Además, es la que más ingresos obtuvo en 2022, con 765 millones de dólares -¡300! más que el segundo clasificado, Los Angeles Lakers-. Sea como sea, 'la pela es la pela'. El precio a pagar por mantener a Wiseman era demasiado elevado para el equipo, por muy rico que este sea.
Bob Myers ha vuelto a encontrar una solución para los Warriors, quizá la última como general manager (Fuente: NBC Sports)
El mismo día del traspaso, el pasado 9 de febrero, Anthony Slater detalló en The Athletic el impacto del trueque en las finanzas de los Warriors: la franquicia californiana pagará 7 millones de dólares menos en concepto de impuesto de lujo esta campaña y 30 menos, en principio, de cara a la temporada que viene. Esto se debe a que Gary Payton II cobra unos 1,3 millones menos que Wiseman este año y ganará unos 3,4 menos que el pívot el siguiente.
En definitiva, Bob Myers se ha sacado de la manga una táctica de ingeniería financiera, orientada a las finanzas de la franquicia y no tanto -aunque también- al rendimiento deportivo. Dicho de otro modo, la estrategia llevada a cabo por el general manager de Golden State volará bajo el radar del aficionado medio. No obstante, es un movimiento que, a mi juicio, merece la pena comentar por las implicaciones que pueda tener en el corto plazo de la economía de los de California.


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